
Del disgusto al gusto
Por: María del Pilar Jaramillo
Para iniciar debo confesar que siempre tuve una especie de rechazo frente al género noticioso, resultaba demasiado aburrido, práctico, frío e inmediato para mi gusto. Sin embargo mi percepción acerca de las noticias en realidad no estaba bien fundamentada, debido a que mi mayor contacto con este género era a través de los noticieros, aunque sería mentiroso afirmar que era yo la persona más informada.
Hasta hace unos pocos meses me mantuve bastante distante de los periódicos, nada de ellos me gustaba; esto se debía principalmente a su diseño y apariencia física. El material del periódico y sus tonos grises me impedían sentir atracción alguna por estos, exceptuando su olor que siempre me ha parecido maravilloso.
Actualmente todo lo anterior ha cambiado, inclusive veo en esas hojas grises toda una “obra de arte”; elaborada con el sudor y el esfuerzo de un gran grupo de personas que se dedican al oficio. Debo reconocer que día a día mi gusto por la prensa aumenta y también por la noticia.
Al pensar en cuál ha noticia sido la de mi mayor agrado, se me vino a la mente una que había leído en el periódico “El Tiempo” acerca de genética; pero tras pensarlo más detenidamente supuse que debía haber una más emocionante, y fue en ese momento cuando recordé la historia publicada en la revista “Semana” ¡Qué joyitas!. Recuerdo que al leerla nunca me imagine que fuera una noticia y al releerla lo sigo dudando, sin embargo me impulso a seguir escribiendo con base en la misma; porque recuerdo, aunque con cierta incertidumbre tal vez debido a ciertas características obsesivas compulsivas que siempre me hacen dudar de todo, haberle preguntado a John, mi profesor de noticia, si aquel texto era una noticia; a lo que él respondió de manera afirmativa.
Desde el momento en que recibí esa respuesta, dejé de percibir la noticia como un género rígido; pues fue exactamente eso lo que me más me gustó de ¡Qué joyitas! su flexibilidad en el lenguaje utilizado, la cantidad de detalles, las cifras, sus protagonistas y cómo decía su autor el drama humano detrás de la historia; además de ese toque de humor negro que la hace ágil y entretenida. Debo agregar que aunque ahora sé que me gusta la noticia; acepto que hay géneros que me parecen más bellos y entretenidos, y que aún, demostrando humildemente mi ignorancia, sigo dudando si ¡Qué joyitas! Es una crónica o una noticia.
Por: María del Pilar Jaramillo
Para iniciar debo confesar que siempre tuve una especie de rechazo frente al género noticioso, resultaba demasiado aburrido, práctico, frío e inmediato para mi gusto. Sin embargo mi percepción acerca de las noticias en realidad no estaba bien fundamentada, debido a que mi mayor contacto con este género era a través de los noticieros, aunque sería mentiroso afirmar que era yo la persona más informada.
Hasta hace unos pocos meses me mantuve bastante distante de los periódicos, nada de ellos me gustaba; esto se debía principalmente a su diseño y apariencia física. El material del periódico y sus tonos grises me impedían sentir atracción alguna por estos, exceptuando su olor que siempre me ha parecido maravilloso.
Actualmente todo lo anterior ha cambiado, inclusive veo en esas hojas grises toda una “obra de arte”; elaborada con el sudor y el esfuerzo de un gran grupo de personas que se dedican al oficio. Debo reconocer que día a día mi gusto por la prensa aumenta y también por la noticia.
Al pensar en cuál ha noticia sido la de mi mayor agrado, se me vino a la mente una que había leído en el periódico “El Tiempo” acerca de genética; pero tras pensarlo más detenidamente supuse que debía haber una más emocionante, y fue en ese momento cuando recordé la historia publicada en la revista “Semana” ¡Qué joyitas!. Recuerdo que al leerla nunca me imagine que fuera una noticia y al releerla lo sigo dudando, sin embargo me impulso a seguir escribiendo con base en la misma; porque recuerdo, aunque con cierta incertidumbre tal vez debido a ciertas características obsesivas compulsivas que siempre me hacen dudar de todo, haberle preguntado a John, mi profesor de noticia, si aquel texto era una noticia; a lo que él respondió de manera afirmativa.
Desde el momento en que recibí esa respuesta, dejé de percibir la noticia como un género rígido; pues fue exactamente eso lo que me más me gustó de ¡Qué joyitas! su flexibilidad en el lenguaje utilizado, la cantidad de detalles, las cifras, sus protagonistas y cómo decía su autor el drama humano detrás de la historia; además de ese toque de humor negro que la hace ágil y entretenida. Debo agregar que aunque ahora sé que me gusta la noticia; acepto que hay géneros que me parecen más bellos y entretenidos, y que aún, demostrando humildemente mi ignorancia, sigo dudando si ¡Qué joyitas! Es una crónica o una noticia.
1 comentario:
Pilar, !qué bien estás escribiendo! !Qué joyitas! es un ejemplo de un escrito periodístico ameno, sustentado en una investigación. El periodista planeó la historia, buscó los personajes, les tomó una fotografía y habló con ellos sobre aspectos de interés para el lector. Si es noticia o es crónica, lo dejo para que tú saques tus conclusiones y me las digas cuando hayas resuelto definitivamente esa inquietud.
Te invito a superar el relato !Qué joyitas! con la siguiente nota escrita: Las pulseras de Samuel Moreno. Detalles inéditos del origen de las manillas del candidato a la Alcaldía de Bogotá. ¿Quién se las regaló? ¿Por qué las luce? ¿La idea se la copió al cantante Juanes? ¿Hay alguna pulsera de su abuelo o de su mamá? ¿Qué le dice su esposa por esos adornos? ¿Cómo las limpia? ¿Tiene algún amuleto? Espero leerte antes de terminar el semestre. Muy bien, adelante.
Publicar un comentario